miércoles, 27 de octubre de 2010

ARISTÓFANES



ARISTÓFANES
a.- La vida de Aristófanes. Relaciones de Aristófanes con el público ateniense. Premios.

Nació en la época de Pericles, época que coincide con el esplendor de la hegemonía ateniense y periodo de paz. Su nacimiento se puede situar en torno al 445a.C. Ateniense de nacimiento, todas sus obras nos hablan de la estrecha relación del poeta con la vida política y literaria de su época. No parece que militara en ningún partido político, si bien se muestra defensor de los viejos ideales y poco amigo de las nuevas tendencias de la sofística. No es un adversario de la democracia, aunque en sus comedias se encierran fuertes sátiras políticas, seguramente porque el sistema democrático ático empezaba a resquebrajarse en su época.

Pocos datos más poseemos de su vida, la fecha de su muerte es dudosa, probablemente en los años 80 del siglo IV a.C. (¿385?) pues su última obra Pluto se fecha en 388 a.C.

Las comedias de Aristófanes son de un gran interés histórico, además de su valor literario, ya que gracias a ellas se puede conocer la vida cotidiana de los atenienses. El autor protestó con frecuencia contra la guerra. En Lisístrata, Los Acarnienses y La Paz defendió las soluciones pacíficas contra los demagogos que impulsaban al pueblo a la guerra.



Sobre sus relaciones con el público ateniense, la aceptación que tuvo de sus contemporáneos queda clara en los premios que se le concedieron. Se conoce su primer puesto con Los Acarnienses, Los Caballeros y con Las Ranas y el segundo con La Paz, Las Avispas y Las Aves, además de otros, tanto en las Leneas como en las Dionisias.

Se conservan de él once comedias de un total de cuarenta y cuatro que llegaron a la época alejandrina. Esta conservación no se debe tanto a la valoración de sus méritos, cuanto a que los aticistas apreciaban mucho su obra por ser la fuente más pura del ático antiguo. Estas son:

Los Acarnienses
Los Caballeros
Las Nubes
Las Avispas
La Paz
Las Aves
 Lisistrata
Tesmoforias
Las Ranas
Asamblea de las mujeres
Pluto
 

Los Caballeros es un furibundo ataque al demagogo Cleón, y a través de él, una divertida sátira de la democracia. Por la escena desfilan ridiculizados muchos personajes públicos. Es más una sátira que una farsa.

Las Nubes es una de sus obras más logradas. Es una ridiculización de Sócrates, a quién ve simplemente como un representante de la sofística, con muchas cualidades desagradables: charlatán, viejo sórdido y sucio que pronuncia palabras ininteligibles y director de una escuela, cuyos discípulos también son objeto de burla. El hilo argumental narra las relaciones de un pobre campesino ático y su hijo con dicha escuela.

Las Ranas es una fantasía cómica cuyo tema central es de crítica literaria, el enfrentamiento entre el arte viejo y el arte nuevo. El punto culminante de la obra se produce cuando en el Hades son juzgados en persona Esquilo y Eurípides para decidir cuál merece volver a la vida. Tras muchas burlas la balanza es favorable a Esquilo. Se parodia tanto a los dioses como a los personajes encuestados.

Las Aves es una auténtica obra maestra por su fantasía y comicidad pero sobre todo por sus cantos corales. El argumento trata de cómo las aves, persuadidas por dos aventureros, se construyen su imperio en los cielos y los dioses tienen que entrar en negociaciones con ellas.



c.- La ideología de Aristófanes. Aristófanes y la democracia ateniense. Aristófanes y la política contemporánea.

La política, la religión y el pensamiento de la ilustración son las tres denominaciones comunes que señalan el perfil reaccionario de la ideología aristofánica.

Su ideología política se caracteriza por el conservadurismo propio de quien ataca implacablemente a los defensores del pueblo y sus instituciones. Posición conservadora es la que refleja su presunto pacifismo, que coincide con la postura mantenida por los campesinos atenienses durante la guerra del Peloponeso. Critica la democracia y la revolución.

En el terreno religioso choca la aparente falta de creencia a que asistimos una y otra vez. Determinados rasgos de la religión tradicional son objeto de sus continuas puyas: Zeus es el eterno Don Juan, Heracles raya en la glotonería y Dioniso ronda la cobardía. El carácter festivo de la farsa cómica no es suficiente justificación de sus burlas a los dioses.

Frente a los cambios de la Sofística, Aristófanes se convierte en defensor de la educación tradicional. El poeta tiene conciencia de ser un educador de la juventud. Pero lo peor es que se convierte en juez supremo de lo bueno y de lo malo al presentar en escena personajes desvirtuados que encarnan la inmoralidad. Sócrates será pintado como un ateo consumado, que racionaliza los fenómenos físicos y los aleja de la mitología de la religión popular; igual ocurre con Eurípides y su desprecio de las mujeres. En esta defensa que hace de la tradición es donde encuentra coherencia la crítica religiosa de Aristófanes.

No obstante, a pesar de la carga ideológica, todas las obras de Aristófanes son de gran valor para comprender la sociedad de su tiempo, de la cual es fiel espejo: así se entienden a partir de él la organización financiera, el ejército, el sistema judicial y otros aspectos.




 d.- La lengua y el estilo de Aristófanes.

Es un conglomerado de contrastes al servicio del humor. Las palabras e ideas de sus comedias parten siempre de lo insólito, logrando gran comicidad. Aristófanes recurre a las comparaciones, imágenes, hipérboles, juegos de palabras, etc. La creación de compuestos de más de dos elementos le lleva a la producción de engendros verbales. Saca partido a todas las posibilidades de distorsión y doble sentido que ofrecen los nombres propios. Mezcla horrendos vulgarismos con elevadas formas poéticas en los cantos líricos, cuando parodia a poetas y filósofos. También parodia el lenguaje sublime de la tragedia con efectos cómicos. En resumen, en su lengua se hallan inexplicablemente unidos elementos reales y fantásticos, teniendo como base el ático hablado de la época del poeta.